29.05.20.

Efecto coronavirus: ciencia y alimentos, al cuadro de honor

Hugo Sigman (Grupo Insud) y Federico Trucco (Bioceres) repasaron el rol de dos actividades centrales para la humanidad.

Ciencia y producción de alimentos han sido dos actividades que se han revalorizado durante la pandemia del Covid-19 que aún mantiene a gran parte de la humanidad en jaque. Ambos temas fueron abordados por dos Hugo Sigman, Fundador y CEO del Grupo Insud, y Federico Trucco, director de Bioceres, participaron del 7mo. “Simposio Del Sur al Mundo en 2030”, organizado por el Departamento de Bioeconomía de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), liderado por Fernando Vilella. Se mostraron optimistas respecto del “día después” de este fenómeno sin precedentes en la historia reciente de la humanidad, augurando mayor protagonismo para los agroalimentos con la ciencia como motor.

“Biotecnología, ciencia y agricultura, se ven cada vez más como factor de dinamismo de la economía”, apuntó Sigman. Y agregó: “En un sentido, esta crisis fue positiva para el país porque estimuló a muchas empresas a resolver problemas en los que Argentina tenía una vacancia, por eso veo un sistema científico argentino con una situación de bastante autonomía, donde ya hay varios proyectos, startups y contratos, soy muy optimista”.

Sigman también advirtió que “la epidemia generó en el mundo científico una disminución del secretismo y el egoísmo” y rescató la solidaridad inicial de los chinos “que inmediatamente describieron el genoma del virus y la del receptor del virus y lo publicaron”. “Normalmente como científico investigás temas que no te afectan directamente que son de interés vocacional o por curiosidad, en esta oportunidad trabajamos por el prójimo, los seres queridos, nuestros parientes, es distinto y creo que eso motivó la solidaridad”. En este sentido, ponderó proyectos que juntan investigadores de Estados Unidos, Inglaterra, Israel y China, “una comunión imposible pensar en esto en otro momento de la historia”.

“Normalmente, no sólo en Argentina, cuando un país entra en crisis y tiene déficit, lo primero que recorta es el gasto en ciencia y tecnología”, lamentó Sigman. Aunque consideró que, “al menos por un tiempo, los políticos tendrán presente esta crisis”.

Más alimentos para humanos
En otra parte de la charla con Gabriel Delgado (director consulto del INTA, que entrevistó a Sigman), coincidieron en la necesidad y posibilidad de dejar de exportar tantos alimentos para animales (granos y harinas, básicamente) y exportar más alimentos para humanos con el consiguiente valor agregado y revalorización que eso conlleva. “Creo que Argentina está en condiciones de lograrlo”, dijo Sigman. Y explicó: “En todo lo agrícola Argentina está muy bien posicionada con modernas redes de trabajo, instituciones, gente capacitada, no así en el sector pecuario, sobre todo el bovino, donde todavía tenemos bajos porcentajes de destetes y faenando animales livianos, la tecnología no está tan generalizada”. Además, ponderó la “modernidad” en la producción de cerdos, y lamentó los vaivenes de la producción aviar y una producción ovina “rezagada”.

“Pero teniendo el soporte esencial que es la alimentación para todos estos animales, esa base elemental, las condiciones están, faltan seguramente estímulos para que todo esto se desarrolle y conocimiento, no es fácil”, concluyó Sigman, para quien aún quedan muchos territorios por explorar, donde podría haber mayor receptividad animal combinando agricultura y ganadería.

“Desescalar” la industria
¿Puede funcionar un sistema de pequeños nodos eficientes que procesen los productos que provienen del campo a pocos kilómetros de donde se produjeron? ¿O para defenderse con eficiencia sólo caben las estructuras a gran escala? Este dilema, con otras palabras, trató de reflejar Federico Trucco (en su diálogo con Fernando Vilella) al visualizar el futuro de los agronegocios. “En algunos aspectos este shock (la pandemia) permite dar un salto evolutivo y cosas que en un curso normal serían graduales hoy quizás animan a avanzar más rápido”, disparó como mojón inicial.

“Desde el punto de vista de la gestión de la fotosíntesis, lo que decimos desde Bioceres es ¿cuánto de esta fotosíntesis estamos desaprovechando? y ¿de qué manera con el mismo recurso ambiental en la misma superficie podríamos aumentar las moléculas orgánicas que hoy no estamos cosechando”, apuntó. Y explicó: “Eso nos lleva a pensar en sistemas mixtos, sistemas que incorporan no sólo el grano sino las partes de las plantas que no son grano, lo cual es un desafío porque estas moléculas orgánicas se descomponen más rápido por un proceso biológico en el campo si las dejamos ahí”.

Trucco entiende la importancia de desarrollos industriales diversificados (cerca de los centros de producción) para aprovechar rápido ese tejido vegetal antes que se descomponga. “Esta agricultura de biomasa o postgranaria requiere de una descentralización, hay que desescalar la industrialización de las materias primas pero de una manera costo-competitiva, es lo que llamamos la anti-economía de escala, lograr módulos que repetidos en varios sitios permitan mantener la eficiencia”, explicó Trucco.

La descentralización propuesta, por otro lado, “construye una cadena más robusta, no es lo mismo atacar varios nodos que uno solo central por más grande que sea”. “Por otro lado, en este contexto de pandemia, en el que parte de las cadenas de suministros se ven afectadas y las operaciones entre países pueden ser interrumpidas se tiende a favorecer los procesos descentralizados, un fenómeno que debería ayudarnos a entender de lo que hablo”, agregó Trucco.

“El Estado puede no estorbar”
“El Estado puede hacer mucho, lo primero que puede hacer es no estorbar, para decirlo más correctamente, la política viene muy por detrás de lo que el mundo nos propone”, opinó Trucco consultado sobre las posibilidades de desarrollo de Argentina.

“La única ventaja que tiene el pobre sobre el rico es que tiene menos para perder, deberíamos aprovechar eso como ventaja competitiva para animarnos, sobre todo en un tema crucial que son las regulaciones, algo más importante para la ciencia que el dinero mismo”, dijo Trucco. Lo que refiere es que si tenés la plata y la idea pero lo que querés desarrollar no está permitido o regulado en el país no podés avanzar. “El tema regulatorio tiene mayor magnitud que el dinero”, enfatizó y consideró que “hay que tener solvencia científica para regular en temas de vanguardia que ni el mundo tiene resuelto”.

Como cierre, Trucco opinó que “Argentina tiene la posibilidad de ser protagonista de la bioeconomía, pero para eso hay que entender cómo construimos el puente para una nueva forma de industrialización del agro, transformando la biomasa en un recurso económico potente, y si logramos ponernos de acuerdo, lo que trataría de hacer es conducir nuestras energías para mostrarle al resto del mundo cómo lo logramos, con un lugar donde vos puedas mostrar lo virtuoso de la economía circular aprovechando al máximo los recursos naturales, hoy no hay ningún lugar del planeta donde esto esté totalmente resuelto”.

Fuente: Clarín Rural

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