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05.06.17.

Graciela Ciccia: “Los argentinos somos ingeniosos porque sabemos manejar la escasez y no la riqueza”

Graciela Ciccia tiene un curriculum con fuerte impronta científica pero prefiere no denominarse así. “No soy científica. Soy más bien una buena coordinadora de equipos”, asegura Ciccia, más allá de que su historia profesional tenga un sesgo científico. Actualmente es directora de Innovación y Desarrollo Tecnológico del Grupo INSUD, miembro fundador de la Cámara Argentina de Biotecnología, presidente del Departamento de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Unión Industrial Argentina, miembro del Directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) como representante del sector productivo y doctora en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires.

Ciencia, tecnología, innovación y educación son las palabras que más se escuchan durante la entrevista con Mujeres que Hacen. Y asegura que “se habla del ingenio argentino porque no estamos acostumbrados a manejar la riqueza sino pocos recursos”.

¿La sociedad argentina es innovadora?

Me parece que tenemos una virtud en torno a la innovación gracias a que somos muy flexibles. Vos contás que tuviste cinco presidentes en cinco días y no te lo creen. Yo en mi época del Conicet (desde 1998 al 2004) tuve cinco presidentes del organismo, con sus respectivos equipos. Estos cambios hacen que te acostumbres a crisis y a cuestiones que en otro países no pasan. Con lo cual, a veces se te ocurren soluciones para determinados problemas que en donde está todo más facilitado no son habituales. Se habla del ingenio argentino porque no estamos acostumbrados a manejar la riqueza sino pocos recursos. Entonces vas a ver a un investigador que cuando sabe que le sobran los insumos hace maravillas. No está bueno atarlo con alambre, pero da lugar a la necesidad de ver cómo resolver el problema.

Se puso de moda la palabra innovación, ¿qué sería en el campo científico?

Innovación, en el área en que nos movemos, que es investigación + desarrollo + innovación, es introducir un nuevo producto o proceso en el mercado. La innovación debe estar siempre en el mercado, pero no siempre tiene que ser productivo, también puede ser en el aspecto social. Por ejemplo, la asociación TECHO es una fundación innovadora es su aproximación por el trabajo que realiza. Entonces innovación viéndolo desde el punto de vista científico tecnológico es involucrarnos en tener un nuevo proceso, servicio o producto en el mercado.

¿Hay un doble discurso sobre el interés del argentino en torno a la ciencia? ¿nos importa realmente? 

La Argentina hizo un largo recorrido en cuanto a si le importa o no la ciencia. Tener un Ministerio de Ciencia es una política pública muy importante porque pone en el gabinete de los otros ministerios la ciencia, la tecnología y la innovación; pero vos podrías pensar que la población es tan diversa que alguien con esa formación está mas pendiente de ese tema. Si estás en sectores que no tienen nada que ver, es más difícil ver el link cotidiano.

Sin embargo, todo lo que es digital, proveniente de la informática, nos habla de la tecnología como si fuera solo eso, lo digital, y eso nos ha ayudado mucho a que veamos todo lo que puede hacer en tu vida cotidiana la ciencia. Quizás hace falta mas divulgación. El Conicet va a cumplir 60 años y en los últimos 15 ó 20 años se le dio importancia a divulgar su tarea. Y ahora, en tiempo de redes sociales, los comunicadores de ciencia y tecnología empiezan a tener un poco más de peso. Pero esto es natural. Por ejemplo, vos te vas a hacer una resonancia magnética y no tenés idea de la tecnología detrás de ese análisis. En la Argentina hay cuestiones urgentes, como mejorar la educación primaria, ver el tema de la pobreza, la alimentación, la inflación. Entonces si vos tenés estos temas en agenda no vas a estar hablando en la vida cotidiana de ciencia.

¿Estamos en un buen momento para ser científico en la Argentina?

Para ser científico necesitás vocación. A mi me da la impresión de que no se puede generalizar y se ha perdido con los años -pero quizás es producto de la modernidad- el espíritu de sacrificio que sentías cuando te metías en una carrera científica. Como el docente o el investigador, esas carreras nunca estuvieron acompañadas de sueldos como si fueras el CEO de una empresa privada. Pero eso no pasa en ninguna parte del mundo.

Hay una idea de que afuera se pagan mejores sueldos en otros países en el sector ciencia…

No es tan así. Ni tampoco se puede generalizar en el sector privado. Hay posiciones en el sector privado que ganan menos que en el sector público. Volviendo a lo otro, es un buen momento para ser científico si es que tenés vocación. Si uno tiene vocación debe llevarla a cabo en cualquiera de las carreras, no podría decir “no elijo ser científico” para dedicarme a una carrera tradicional. En mi generación impulsaban mucho en los hijos la educación tradicional porque eso acompañaba un cambio en el sector social y había un crecimiento asegurado por la educación. Hoy no es tan así, pero sigo convencida que para la gente de menores recursos económicos la única salida es la educación.

Grupo INSUD tiene un equipo de trabajo dedicado al cáncer, ¿qué hacen?

Fue una idea que tuvieron Hugo Sigman y Silvia Gold (fundadores del grupo). Si hoy si googleás vas a ver que hay tratamientos biológicos del cáncer, que se llaman inmuno terapias. Pero si te vas 25 años atrás, el cáncer, que mucha gente ni lo nombra, se trataba con cirugía, radioterapia y quimioterapia. El cáncer, al día de hoy, existe porque es una enfermedad a la que no se le encontró la causa y tampoco llegaremos a ese punto porque es muy diverso.

Ese tratamiento que comento era el tratamiento habitual, y ellos, en cooperación con un instituto cubano, propusieron la siguiente hipótesis: “Y si pensáramos anti cuerpos o sustancias que repliquen la acción de los anticuerpos para neutralizar determinados sitios que tuvieran que ver con el desarrollo del tumor, ¿qué pasaría?”. Y eso es lo que hoy se conoce como inmuno terapia, y es algo que nosotros, junto a distintas instituciones, como el Hospital Garrahan, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, la Academia Nacional de Medicina y el Hospital de Clínicas, llegamos al mercado con lo que se llama una vacuna terapéutica para el cáncer de pulmón. Aclaro un punto que es importante: no es que te previene el cáncer de pulmón, pero en determinados cáncer de pulmón, que no tienen buen pronostico, este medicamento prolonga la vida, que es fundamental. Yo me imagino, en algunos años, que quizás el cáncer pueda tener una analogía con lo que fue el SIDA. El SIDA en los 80, cuando empieza a conocerse, era sinónimo de muerte. Hoy, gracias a la aparición del tratamiento, vos podés pensar que el HIV es muy grave pero que se hizo crónico.

¿Y ahora qué sigue haciendo ese grupo de trabajo?

Esa misma molécula se está estudiando en tumores pediátricos. Eso lo estamos haciendo en el Hospital Garrahan y en el Hospital de la Universidad Austral. Además, estamos haciendo investigaciones en cáncer de colon.

¿Es incorrecto hablar de “la cura del cáncer”, ya que cada cáncer y cada diagnóstico es muy particular?

Si bien no soy oncóloga, hay distintos tipos de cáncer y de tumores. Entonces hay que ser muy cautelosos. Ahora se escucha mucho a la gente diciendo: “Ahora hay más casos de cáncer”. Y lo que realmente hay son casos más detectados tempranamente; entonces todos los tratamientos son más efectivos. Además hay más difusión, más control. La prevención es clave y a determinadas edades hay que hacerse estudios clave: mamografías, exámenes de próstata, colon, etc. Hoy un desafío para cualquier gobierno es que esos mecanismos de diagnósticos estén disponibles; para mí es un deber que los hospitales públicos estén equipados, con profesionales bien pagos, porque es ahí donde la gente de menores recursos tiene que acceder a ese tipo de tratamientos.

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