La Nación

18.08.17.

El cultivo del futuro se hará en containers

El proyecto de cultivos de alto rendimiento de un emprendedor argentino participa del concurso AllTec que organizan el Ministerio de Ciencia de la provincia de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB), la Universidad de San Martín y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia.

Un emprendedor argentino diseñó y puso en marcha un proyecto de cultivos de alto rendimiento; usa los contenedores que viajan en barcos y camiones como ambiente controlado en forma remota para el cultivo.

Las imágenes de huertas controladas por un sistema informático, con luz artificial y todas las variables registradas por un sistema digital ya no pertenecen a las películas futuristas o las que cuentan historias en Marte. Desde que el emprendedor argentino Fernando Saicha presentó su idea en el concurso AllTec para bioemprendedores de la provincia de Buenos Aires, esas escenas están muy cerca de ser una realidad.

Según el diagnóstico que hizo Saicha, la problemática que tienen los cultivos tradicionales es compleja y variada: exposición y ataques de plagas y pestes, necesidad de uso de agroquímicos, destrucción de instalaciones por inclemencias climáticas, contaminación ambiental (polvo, smog, agua), contaminación de las napas, y problemas de rendimiento y calidad de producción. Bajo esta situación, Hydro-Labs, tal es el nombre de su proyecto, soluciona cada uno de estos puntos.

CONTAINER

Unidades autónomas de cultivo

“El objetivo del proyecto es producir unidades autónomas de cultivo de alto rendimiento bajo ambiente controlado. Las necesidades originales eran lograr el máximo rendimiento en un espacio reducido y a la vez obtener una producción lo más pura posible, evitando el uso de agroquímicos y reduciendo cualquier contaminación al mínimo, hasta la del propio suelo”, explica Saicha a LA NACION. Esta situación lo llevó a diseñar un sistema modular, móvil y autónomo, que permite cultivar diversas especies vegetales en un ambiente controlado, donde se optimizan todos los factores dependiendo de la especie. “Además, una computadora controla desde la exposición a la luz o los nutrientes, hasta la longitud de onda de las luces o la composición atmosférica. Todo este proceso es monitoreado y ajustado las 24 hs y se puede controlar remotamente”, puntualiza.

Ese sistema modular que señala el emprendedor reside, al menos en el prototipo, en un container de exportación, esos mismos que se pueden ver en cualquier puerto de una gran ciudad. Según las estimaciones que hizo el equipo de trabajo de Hydro-Labs, conformado por profesionales de medio ambiente, exportación, economía y electrónica para el desarrollo del prototipo se necesitan unos 60 mil dólares y si se logra escala de producción, el precio de un equipo para su venta es de 25 mil dólares.

En la mayoría de los cultivos tradicionales intervienen desde hace al menos 20 años variables que antes no eran una preocupación de los productores. “Desde el control de plagas sin agroquímicos, las inclemencias del tiempo, las temperaturas máximas y mínimas en récords históricos mes a mes, el volumen de precipitaciones y el consiguiente problema de control de hongos, la polinización exógena y la complejidad en el ajuste manual de los valores de entorno y nutrición, fueron todos elementos que tuvimos en cuenta a la hora de buscar una solución.

La era del container

Uno de los grandes protagonistas de esta historia es esa mole rectangular de metal que circula por los mares arriba de un barco, y que muchas veces encuentra su destino en el abandono o la utilización para archivar expedientes judiciales, como fue el caso de los juzgados federales de la ciudad de Buenos Aires. Los integrantes de Hydro-Labs le identificaron otro uso: “la posibilidad de que los containers puedan ser utilizados en cualquier clima, con o sin acceso a energía eléctrica, en un espacio de 25 m2 o en espacios urbanos, sumado al alto rendimiento y la asepsia en la que funciona el sistema, lo hace atractivo para productores o emprendedores que busquen nichos de mercado, productores de variedades exóticas o delicadas, productores orgánicos, y productores de variedades para extracción de principios activos para las industrias cosmética, farmacéutica o química”.

La última versión del prototipo incluye un generador de energía alternativa propio, y la posibilidad de crear cultivos verticales para no necesitar grandes extensiones de espacio. Este proyecto participa del concurso AllTec que organizan el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Buenos Aires, la oficina de Bioemprendedores y Transferencia de la Universidad de San Martín (UNSAM), la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB) y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia.

El certamen, que sigue abierto hasta el 9 de septiembre próximo, premia las tres mejores ideas con horas de mentoreo, asesoramiento para financiamiento y espacios en laboratorios en la región de elección, por un monto de más de 1 millón de pesos.

“Llegar a ser finalistas de AllTec confirmaría que la idea está bien encaminada y que hay que seguir trabajando para que sea una realidad. También son importantes las conexiones que se generan con los ámbitos académicos y empresariales. Hace unos meses nos presentamos en el concurso y aquí estamos, listos para construir el modelo alfa del container”, apuntó Saicha.

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